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Diario de Battista Andretti (All Flesh Must Be Eaten)

26 mins· ·
Zombie Apocalypse Tijuana All Flesh Must Be Eaten RPG Chronicle Español
Vicente Manuel Muñoz Milchorena
Author
Vicente Manuel Muñoz Milchorena
Cybersecurity Professional | Writer and Editor | People Person
Table of Contents

Entrada 1
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Diario de Battista Andretti: Entrada del 27 de Diciembre de 2012. (All Flesh Must Be Eaten)

Diciembre 27, 2012. Ciudad Zaragoza

Este día no podría estar peor.

Tengo suficientes problemas ya como para tener que lidiar con otra estupidez mas como esta y lo digo muy en serio, no estoy de humor para seguir jugando al gato y al ratón, menos bajo estas condiciones.

¿Cual es el problema?

No… no creo que sea un problema, creo que esta es una solución por lo cual he de contestar una pregunta con otra. ¿Si esta es la solución entonces cual era el problema el cual conllevo a esto?

Todos los días era la misma rutina monótona, despertar, comer, transporte publico, trabajo, comida, tiempo de descanso, trabajo, regresar a casa, pudrirme sin hacer nada, dormir, repetir esta acción hasta terminar demente o con alguna enfermedad relacionada a algún exceso como el alcohol o el cigarro, tal vez alguna droga, y voila, bienvenido al mundo del Siglo XXI.

Hoy fue lo mismo, despertarme temprano, una de las cosas que mas odio en mi existencia, para darme cuenta que no es temprano y que un apagón o algún imbécil ebrio choco contra un poste e hizo que la electricidad se fuera lo suficiente para que el estúpido aparato perdiera su configuración y no me despertara cuando lo ocupaba; después tome una ducha con agua fría, por que los hijos de puta con los que comparto el cuarto se acaban toda el agua caliente y tratar de despertarme mas temprano que ellos no es una opción ni mi obligación; encontrarme con una cocina que parece una zona de guerra, ni en los peores restaurantes de Italia encontrarías algo como esto, con una comida nefasta llena de condimentos y picante que solo esta gente podría ingerir, cosa que me niego a tocar, oler, ver y por obvias razones digerir, por lo que otra vez tengo que recurrir a productos enlatados y cerrados para sobrevivir ya que no tengo como cocinar ni el tiempo para ello; el transporte publico de la ciudad es una burla, sirve cuando quiere, hace lo que quiere, se maneja bajo un sistema de honor bastante raro pero a la vez muy respetable y es molesto, exageradamente molesto, ya dije que es molesto, no creo que lo haya dicho lo suficiente, es una basura y lo odio pero es la única manera como tengo para llegar a mi trabajo al otro lado de la ciudad; que me llueva mierda por parte de mi jefe es otra cosa de la cual disfruto todos los días, es un hijo de puta y si no fuera por mi situación actual el hombre ya hubiera perdido un dedo o la mano; como burla final tengo que usar este estúpido traje naranja de barrendero para que todos se enteren que soy el conserje del lugar, yo, Battista Andretti di Castiglone, pisoteando mi nombre y el de mi familia como si fuera basura; ojala pudiera regresar a Italia o Estados Unidos con mi familia, aunque, pensándolo bien, puede que estén todos muertos ya bajo las actuales condiciones…

¿Ya hable acerca de eso? ¿No? Creo que este es el momento oportuno. Me encuentro en mi “oficina” en cosas que solo a mi me incumben, cosas como estar viendo como el tipo del tercer piso se tira a su secretaria o el jefe de una tienda en el quinto piso que fuma crack en el baño publico, obviamente guardando todo esto para cuando se ocupe en un futuro, cuando llegan estos tres locos haciendo un ruido infernal, gritando como desesperados, corriendo hacia a mi cubiertos en lo que parecía salsa de tomate o sangre, creo que la segunda opción es mas viable que la primera aunque eso puede que sea mi cerebro que esta completamente dañado por ciertos eventos de mi vida que no discutiré en este momento. Es en este punto cuando me doy cuenta que el sótano esta invadido de gente que gruñe, con los brazos extendidos hacia mi, vista perdida, un color de piel que no es humano y sus bocas en constante movimiento como si quisieran… comerme… si, en ese punto me di cuenta que era muertos vivientes, zombies, zombi, no-vivos, como quieran llamarles, las cosas estaban muertas y tenían una obsesión morbosa con comerme vivo, algo que no iba a pasar.

Los cuatro nos encargamos de limpiar el piso y comenzar a saquear la oficina de seguridad que estaba en este mismo piso, de la cual alguna vez robe municiones y armas pero eso es algo que no importa ahora. De hecho, dos de ellos eran policías del edificio, “rent-a-cops” les llamaríamos en Estados Unidos, una burla de lo que es un policía pero siendo honesto no se que tanta burla no se hagan a si mismo los policías ya con todos los estereotipos que les tiran encima. Después estaba aquel tipo enfermo, todavía no se a que se dedica pero mi teoría es que es alguna clase de proxeneta, uno que esta mal de la cabeza y ocupa una operación de cuello de inmediato… no, calma, después, no es el momento pero… en serio, a quien en su jodida mente se le podría hacer divertido sobrevivir a un apocalipsis de este calibre con una sonrisa en la cara, la sociedad se esta colapsando y a este tipo lo único que le importa es encontrar nuevas maneras de matarlos de una manera despiadada e inhumana que ni yo hubiera podido imaginar en mis peores momentos… por Dios.

Aunque pensándolo bien no me debería quejar, el tipo tiene sus habilidades al igual que los pseudo-policias, en especial el que tiene una puntería increíble, ese tipo no deja de sorprenderme, pero ellos tienen una falla en su plan de trabajo que todavía no toman en consideración y eventualmente tendrán que recurrir a mi técnica para sobrevivir.

Me explico.

Nuestra situación en el sótano era comprometedora, habíamos terminado con lo que encontramos en el sótano y debíamos correr hacia el lobby donde algunos soldados estaban resguardando el área y parecían estar buscando sobrevivientes, en otro momento hubiera dicho que esa era una mala idea pero realmente no me importaba ya, mucho menos cuando teníamos a un edificio completo tratando de atraparnos pare convertirnos en su comida. Los policías tenían un pequeño arsenal ahí abajo, nunca lo había notado tan bien, pero nos preparamos como mejor pudimos.

Tome una escopeta de dos cañones y le recorte la culata, bulto estorboso que no ocupo y con una segueta que tenia en la oficina termine por recortar los cañones unas pulgadas para dejarla mas manejable; una pequeña hacha para cortar madera, de las que se usan para abrir campo en caso de un incendio, se volvió de pronto en mi mejor amiga, me trajo recuerdos de hecho, muy buenos recuerdos,cubrí mis manos de vendas para evitar perder mis armas, puse un revolver calibre 38 a mi costado derecho y acomode el chaleco anti-balas, ajustándolo lo mas duro que podía a mi cuerpo, que estos tipos encontraron en el cuarto de guardia y por ultimo tome una corbata y la use como bandana para cortar el sudor de mi frente y realmente lo hice por que siempre quise usar una como bandana; me encontré listo y moviéndome junto con estos tipos y llegamos a las escaleras de emergencia que llevaban al lobby, ahí fue cuando realmente vimos como la mierda golpeaba el ventilador.

Esas cosas son lentas, no son inteligentes, pero persistentes, cuesta una lluvia de plomo tirar a un grupo de esas cosas, que siempre parecen viajar en docenas, y eventualmente terminaríamos por gastar todas las municiones si es que no nos movíamos rápido, en ese momento fue cuando recordé mis tiempos en Italia y los Estados Unidos, cabeza tras cabeza volando, cuerpos cortados a la mitad, extremidades cayendo al piso, nada puede ganarle a una buena hacha por que a final de cuentas las balas se acabaran y tendremos que recurrir a las buenas armas de cuerpo a cuerpo como en el Medievo y yo estoy mas que listo para eso. En fin, estas cosas tal vez no sentían dolor pero al menos podía dejarlas como un bulto incapaz de hacer mas que mirar a su alrededor. Así pasamos la primera horda, no sin recibir algunas mordidas, una de ellas me llego en el muslo derecho, el muy hijo de puta se quedo clavado en mi pierna y no podía hacer nada para quitármelo, tanto fue el dolor que falle un disparo a la maldita cosa pero creo que me siento afortunado de no haber perdido mis testículos o mi pene, de lo contrario como podría repoblar la tierra después de que la recuperemos.

Doce cuerpos en el piso y no habíamos dado un solo paso por la escalera, unos pasos sobre la escalera produjeron unos doce o quince deambulantes mas y ya a la mitad de la escalera otros quince pero esta vez nos tomamos el tiempo para hacer una pared con todos los cuerpos y tomarnos el suficiente tiempo para apuntar y acabar con esas cosas antes de que llegaran a pasar, si lo hacían las recibiría con mi nueva amiga.

Tomando un respiro escuchamos a los soldados buscando sobrevivientes por la banda de emergencia sobre la cual esta sintonizado el radio de uno de los policías, sonaba sospechoso pero seguía siendo nuestra única salida ya que los cálculos indicaban que tratar de llegar al tope del edificio era suicida y nos quedaríamos sin municiones aunque había un punto medio donde podíamos recoger mas de igual manera se descarto esto, los tubos de ventilación estaban muy lejos como para usarlos y evitar toda esta mierda, el generador de emergencia no alimentaba ninguno de los elevadores o sistemas principales del edificio, el Internet y las señales de teléfono estaban interrumpidas por los militares por lo que no podíamos contactarnos con el exterior, no quedaban muchas opciones… el sonido de la radio interrumpió nuestra deliberación, balas, ráfagas muy rápidas, otras cortas, mas controladas, parecía que tenían problemas afuera, nada de esto podría acabar bien… salimos al lobby y encontramos otro grupo mas de esas cosas.

Me abrí paso a la fuente lentamente, no ocupaba correr si esas cosas tampoco lo hacían, por lo que fui uno por uno tirándolos mientras que el proxeneta me seguía, los policías tomaron el lado derecho, uno de ellos disparando de manera calmada y el otro desde arriba de una barra, de lo que alguna vez fue una pequeña tienda de cafés, disparando su escopeta de doble barril hacia cualquier cosa que se la acercara lo suficiente. Corrimos yo y el loco hacia la fuente, escopeta retumbando y hacha volando cabezas, las balas de la 38 las podía escuchar cerca de mi, con eso sabia que el otro tipo estaba vivo, y del otro lado podía ver a los policías corriendo hacia la puerta del elevador donde después dieron vuelta y continuaron corriendo, disparando, recargando, tomándose su tiempo con las cosas.

Cayeron ráfagas sobre los que quedaban de pie, la milicia había entrado de golpe, aparentemente no nos habían visto hasta que habíamos terminado con casi todo lo que estaba de pie.

Nos escoltaron hacia un camión y de ahí a un hospital que tienen acordonado al igual que el edificio del cual nos sacaron, del cual llovían cuerpos, literalmente, por las ventanas.

Me encuentro todavía en el Hospital pero algo me dice que no me queda mucho tiempo aquí, escribo esto como parte de mis memorias y principalmente como un recordatorio para aquellos que sobrevivan lo que viene para que sepan lo que ocurrió… lo que realmente ocurrió.

[La ultima parte esta escrita de manera apresurada, sin fecha ni lugar]

Veo mucho movimiento afuera y los soldados parecen nerviosos, creo que mi teoría es correcta… esas cosas lograron escapar del edificio y vienen por nosotros.

Entrada 2
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Diciembre 27, 2012. Ciudad Zaragoza… o lo que queda de ella.

Bueno, desde mi ultima entrada no han mejorado mucho las cosas aunque creo que podrían estar peor… no, mejor no pienso en eso, ya mis nervios se están quebrando con solo pensar en todo lo que ha pasado.

Creo que debo explicarme.

Los soldados se veían nerviosos por algo, todavía no sabíamos que estaba pasando. Terminaron por separarnos, yo y Octavio, uno de los policías, quedamos arrumbados en un cuarto donde trataron de sedar, lo cual ya asumíamos, pero no lo lograron, terminamos por quedar libres de esa horrible habitación desde donde nos vigilaban solo para encontrarnos con que la instalación estaba vaciá… bueno, no vaciá. en el contexto de no tener algo, eso es diferente, sino que ya no había vida mas que nosotros.

Los soldados estaban muertos, eso es a lo que me refiero… Dios, me esta afectando el no tener tanto contacto con el exterior, creo que el pelear contra esas cosas me esta volviendo mas Humano de lo que alguna vez fui.

Hablando esas cosas también recuerdo que hablamos con dos personas que no parecían estar completamente en sus cabales aunque con todo lo que hemos visto hasta el momento ya no se que pensar al respecto. Primero encontramos a una joven de unos, tal vez dieciséis o diecisiete, que comenzó a hablarnos acerca de lo que estaba pasando, según ella, Camila creo que se llamaba, era la responsable de la muerte de todos los soldados y venia buscando a otro tipo, el cual llamaba el Gringo, por que el era el responsable de las cosas que encontramos en el edificio Zaragoza y parecía ser que el fin de la vida como la conocíamos se acercaba y en ese plan no estábamos incluidos, insisto, esto es muy raro y complicado para explicar pero lo único que se es que nosotros estamos en el medio de todo esto y nuestra prioridad es salir con vida de este infierno para… reiniciar la civilización nuevamente, espero.

Me pregunto si esto ya paso en el pasado… no creo que sea bueno pensar en esto antes de ir a dormir, mejor pensare en esto cuando mi mente este menos retacada de preguntas y cuestiones metafísicas.

Después de salir de la base, sin olvidarnos de buscar al compañero de Octavio, el cual no estaba en ningún lado, y del otro tipo nefasto, el proxeneta, quien estaba inconsciente por el sedativo que le inyectaron, a quien tuvimos que llevar en una silla de ruedas por toda la base para encontrar algo para despertarlo, por que lamentablemente los golpes no surtieron efecto y no se nos ocurría algún otro método mas efectivo para despertarlo, al menos a mi no pero esa no es culpa miá, en Italia me enseñaron a romper gente y no a enmendarla.

En fin, dimos la vuelta por la base y encontramos todo abierto, encontramos lo que parecían ser dos sobrevivientes o alguna clase de sujetos de prueba encerrados en dos cuartos al fondo del pasillo donde nos encontrábamos y en otros cuartos encontramos a esas cosas merodeando pero incapaces de salir de sus cuartos para nuestra buena fortuna. El resto de la base era un pueblo fantasma espeluznante, cuerpos por todos lados, muchos cayeron ahí donde se encontraban haciendo alguna labor y otros estaban apilados por decenas en las afueras de la base, una visión horrible y perturbadora que jamas me hubiera imaginado fuera de una guerra.

Las indicaciones que nos había dado Camila era que saliéramos y fuéramos por nuestras familias, que nos ocultáramos y que nos cuidáramos del Gringo, a quien en ese momento todavía no conocíamos, y sin dudarlo mas nos armamos hasta los dientes, tomamos nueva vestimenta, un HUMVEE prestado y salimos de inmediato de la base, originalmente con rumbo a la otra base militar pero Camila nos había informado que ya la había visitado y no encontró ni a nuestro compañero ni al famoso Gringo por lo que optamos por cambiar de rumbo a casa de Octavio para buscar a su novia y de paso a su compañero, Bob o Roberto, que se yo.

Lo que paso acontinuacion es un poco raro pero quiero dejar claro que estoy tratando de hacerlo tan verídico como puedo mientras me apego al raciocinio.

En la casa de Octavio no estaba su novia ni su perro, al cual extrañaba, por lo que yo veía, mas que a ella, pero cada quien lo que guste y quiera de si mismo y los demás, en eso no me meto yo, pero en fin, buscando por la casa, dejando al proxeneta cuidando el HUMVEE en la torreta, terminamos por encontrar a un tipo en bata en el baño. Mi reacción era la de matarlo, podía ser un posible zombie o algún ladrón, no sabíamos todavía en ese momento, pero Octavio tenia otra idea en mente, pensaba que este hombre y su novia tenían algo que ver con su novia, problemas de relaciones tampoco son de mi incumbencia pero la limpia de casa si, creo que mi profesión ya debe ser clara por estas lineas de texto, por lo que ofrecí mis servicios para encargarnos de el. Ya sea por decisión de algo, alguien, fortuna o la divinidad y providencia de tratar de averiguar si todavía vivía o no Octavio decidió tirarle un jabón y al dar un golpe la figura se levanto y resulto ser Bob, su compañero de trabajo, el otro policía, el que tenia muy buen tiro con las pistolas, y después de una discusión acalorada entendimos que había, por instinto tal vez, logrado llegar hasta la casa de su mejor amigo y de alguna manera logro ocultarse aquí. Seguía un poco atontado por el sedativo que le habían proporcionado pero eso no impedía que pudiera funcionar al menos en un cincuenta por ciento.

El plan hasta este momento era primero el contactar a la novia de Octavio, lo cual fallo y por decisión dejo varias notas en su casa para dejarle saber que no debía moverse de la locación hasta que no regresáramos; la de recuperar todas nuestras cosas, yo en lo personal ocupaba mi diario, libretas y algunos otros objetos personales que no podría encontrar en este continente y otras que eran muy personales miás, como mis recuerdos de Fiora… la extraño mas que a nadie. Ti amo bambina, sempre nel mio cuore.

Primero viajamos a la casa de Bob, nos encontramos con los militares, quienes se veían algo apresurados, la radio lo confirmaba con comunicaciones pasando por todos los canales a altas velocidades y usando frases y códigos que jamas habíamos escuchado antes pero aunque no podíamos entenderlo sabíamos que algo ya se estaba gestando aunque no sabíamos donde.

Decidimos salir de ahí y viajar a mi casa, en el proceso paramos en una gasolinera, o gotera como le dicen aquí, y ahí nos percatamos que en las noticias mencionaban problemas en los hospitales, amotinamientos, balas, policías, la situación era mas critica cada segundo. Dos celulares, setecientos pesos después, medio kilo de comida chatarra, entre ellos twinkies, de los cuales Bob esta obsesionado por alguna razón, algunos litros de diésel, llamadas a varios conocidos, quienes no parecían estar conscientes de lo que pasaba a su alrededor o pensaban que otra vez narcotraficantes habían entrado a los hospitales para matar o rescatar a alguien a punta de plomo, todo se estaba yendo al garete y nosotros no podíamos hacer nada mas que correr contra reloj.

Llegando a la zona donde vivía, en la parte mas ruin, vil y pobre de la ciudad, pasamos a buscar mis cosas pero me sorprendió el encontrar todo en silencio, aquel lugar siempre era un infierno en ruedas y para mi sorpresa no encontramos a nadie, ni ruido, ni nada, nada hasta no visitar mi cuarto donde se encontraba un hombre bien vestido con los inquilinos, quienes parecían idos. La conversación entre el Gringo, quien hacia justicia a su apodo al hablar en Ingles, se encontraba bastante intrigado, quería saber como habíamos llegado hasta aquí, quienes eramos, todo, con detalle, pero no profundizamos en eso, al menos yo no, ni Octavio tampoco, Bob y el proxeneta se habían quedado atrás por seguridad.

Después de consumirse mi absinth y dejarnos atrás con mas dudas todavía que respuestas, a excepción de que en efecto la vida como nosotros la conocíamos se aproximaba a su fin y el llegaría a quedarse como el amo y señor de todo, nos dejo cientos de muertos vivientes, tal vez no tantos pero estando tan cerca en espacios tan pequeños pueden causar ese efecto, pido disculpas por la inexactitud pero no iba a parar a contarlos, yo iba a salir de ahí con mis cosas. Por buena fortuna salimos ilesos, excepto Octavio quien recibió una mordida en el hombro izquierdo la cual tuvo que curar el mismo por nosotros desconocer esas cosas.

En ese momento paso algo que no me esperaba.

Diez hombre llegaron de los alrededores, no parecían entender que un apocalipsis estaba sucediendo alrededor de ellos y prefirieron hablar de “manera amable” con nosotros, mi respuesta fue apuntarles con la M60 para forzarlos a que pensaran dos veces sus actos. Ellos se calmaron, una amenaza como esa no viene en vano, Octavio termino su quehacer y regreso al interior, nos alejamos rápidamente y comenzaron a tirarnos cosas o a disparar, realmente no podía distinguirlo con todo lo que estaba pasando a nuestro alrededor, pero mi respuesta fue sencillamente la de disparar algunas tiros para que entendieran que esto era en serio, desafortunadamente, y Dios, como mi testigo, sabe que lo que hice aquel día no fue intencional y sin malicia, que soy un asesino pero con un código de honor y que no mato a inocentes sin importar sus crímenes o defectos, mi puntería fue mejor de lo que esperaba, varios de ellos cayeron muertos y los que no salieron corriendo de inmediato, el arma seguía disparando fuera de control, mi dedo fuera del gatillo, no podía detenerla y no se me ocurrió otra cosa mas que parar el mecanismo para que dejara de hacerlo.

Después de este incidente Octavio logro contactarse con su mujer, estaba furiosa pero no entendí exactamente por que, lo único que sabia era que ocupaban direcciones para salir de ahí y con gusto se las proporcione, ya no quería saber mas de este lugar, nada. Tomamos un pequeño receso en otra gasolinera y ahí nos dimos cuenta que ya estaban hablando de mi pequeña hazaña, nos apodaban “la HUMVEE de la muerte” y decían que eramos responsables de todos los muertos en aquella población de la que escapamos, si tan solo supieran…

Llegando a la casa, de la que creo es la mejor amiga de la novia de Octavio, continuábamos encontrándonos con mas problemas, uno de ellos era que la novia no se quería ir y su amiga tampoco, las noticias nos tenían todavía en el ojo de la mira y un reportaje especial desde el lugar de los hechos, donde aquellos cholos, o como sea que les digan aquí, se encontraban bailando y haciendo símbolos raros con sus manos mientras decían que ellos habían llegado de buena manera a ofrecernos su ayuda mientras que nosotros respondimos de una manera salvaje, grandisimo hijo de puta, y mientras se encontraban en el proceso de la entrevista los cuerpos se levantaron y comenzaron a devorar cuanto estuviera cerca, la señal se corto y entro una clase de sistema de emergencia…

Nos propusimos salir de inmediato de ahí, de la ciudad, escapar a donde fuera pero lejos de ahí y pensar en una nueva estrategia antes de que la civilización se colapsara por completo…

Y el día todavía no acababa.

Entrada 3
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Entrada del mismo día:

Bueno, esto se ha puesto un tanto interesante aunque no se si vamos de mal en peor o si definitivamente la sociedad ya tiro la casa por la ventana.

Los policías y las mujeres tomaron un descanso, me dejaron a cargo del volante mientras que el proxeneta manejaba la ametralladora, creo que el peor error de eso fue decirle que el gatillo se quedaba pegado ya que al hacerlo me regreso una sonrisa diabólica… Dios.

En ruta a comprar algunos víveres, antes de que esto se ponga peor, nos encontramos con una mujer, una reportera si bien recuerdo, que nos pidió ayuda para su amiga, quien estaba apunto de dar a luz (estas casualidades de la vida solo se pueden dar en los peores casos, estoy seguro de ello).

La llevamos a una pequeña clínica que recordaba estaba cerca de nuestra posición y la entregamos al Doctor, quien parecía ser el encargado de guardia mientras esperaba que los otros se reportaran, no nos atrevimos a decirle nada de la situación actual para no alterar a ninguno de los presentes ya que una mujer embarazada en pánico, mas del que ya traía cargando por estar en esa situación, no era buena idea ni para ella ni para el bebe.

Esperando respuesta del Doctor escuchamos un helicóptero pasar cerca de la posición y en menos de dos minutos ya teníamos encima a un grupo pequeño de soldados que no actuaron al momento de llegar, examinaron la HUMVEE de la muerte y sus alrededores, no parecían irse, abrí la puerta lentamente para tratar de entablar platica con ellos y me mandan plomo, yo y el proxeneta les regresamos plomo también, no quedo mucho de ellos después de una corta y cruenta batalla.

Durante la batalla escuche el golpe de una puerta dentro del área del quirófano y corrí rápidamente hacia este, en el encontré al Doctor, quien parecía tener una herida de gravedad en el cuello, a un soldado, al cual le solté una bala pero falle por el impacto del movimiento y de igual manera el fallo pero por tirarse al suelo para evitar la bala de escopeta; la mujer que venia con nosotros, la reportera, se veía un poco espantada por lo que estaba pasando, en su mano derecha sostenía una maquina extraña que no había visto y usaba guantes esterilizados, su amiga, la embarazada, estaba en una mesa, se veía desmayada por el esfuerzo o al menos eso había pensado originalmente hasta que se levanto y comenzó a devorar al soldado que había entrado por la puerta de atrás.

No quedo mucho de el después de caerle encima, del Doctor tampoco quedo mucho, le arranco la traquea completa y este entro en pánico completo al tratar de respirar y encontrarse imposibilitado de ello, cuando fue mi turno termine por volarle la cabeza con mi hacha, no iba a dejar que me tocara aquel monstruo infernal, la cabeza floto en el aire por unos segundos antes de chocar contra el suelo, todavía tratando de devorarme, masticando y castañeando los dientes, los ojos todavía mirándome fijamente… que extraño es esto, ¿como es posible, serán reflejos, sera así como funcionan estas criaturas, puro instinto?

La reportera no pareció intimidarse por aquella escena, algo que se me hizo bastante raro en una persona como ella pero si tomo en cuenta que es reportera no debería, tal vez viera cosas peores en algunas escenas de crímenes o que se yo.

Nos retiramos pero no antes de buscar una manera de darle eutanasia a los dos soldados que quedaban con vida pero incapacitados, un poco de morfina les daría algo de relajación o al menos los mandaría con Morfeo antes de que murieran, el proceso no fue muy difícil aunque paso algo que todavía no comprendo. Según la mujer y el proxeneta, quienes entraron a la clínica, al momento de regresar apareció el bebe de aquella mujer, vivo, arrastrándose por el suelo, y con una intención viciosa de devorar carne, el proxeneta se encargo de destruir a la pobre criatura, evento del cual me siento privilegiado de no haber visto por que hubiera sido algo completamente traumatizante pero no para aquel hijo de puta enfermo… ¡por Dios!

La mujer sufrió una herida ligera en una pantorrilla, después de un cambio de zapatos y ropa, que necesitaba ella por motivos… extraoficiales, decidió cuidarse la herida e inyectarse morfina, toda la maldita jeringa, por lo que termino fuera de si casi inmediatamente. A aquellos pobres soldados les administre media jeringa e igual salieron de este mundo bastante rápido por lo que todavía no comprendo cual es la cantidad requerida para anestesiar ligeramente a alguien… después tendré que averiguarlo, cuando una horda no quiera comerme vivo.

Oh si, la horda.

Cuando nos decidimos a salir de ahí, después de comprar algunos víveres en una tienda cercana al igual que agua y otros bienes necesarios básicos, se voto por consenso general, entre el proxeneta y yo de hecho, que debíamos viajar hacia su casa en la colonia Altamira para recuperar sus cosas. En el proceso de hacerlo tome la ruta mas rápida y me encontré en el Hospital General de la ciudad, el mas grave error que pude haber hecho… El trafico nos paro a algunos metros del Hospital, tome una ruta alterna anexa pero estábamos en la misma posición, no podíamos avanzar o retroceder, el proxeneta me advirtió de lo que estaba pasando, venia una horda de gente, lentamente, desde el Hospital y ya sabíamos que era.

Lance un tiro al aire para que se alejaran todos los automovilistas, los estúpidos entraron en pánico y no sabían que hacer.

100 metros y avanzando, calculábamos 200, tome un cigarro al igual que el proxeneta y comencé a fumar rápidamente, un trago de una botella que compramos con los víveres me calmo los nervios pero no fue suficiente, aquello era un infierno, una marea, que lentamente se comía todo lo que tocaba, el proxeneta abrió fuego sobre ellos, cayeron varios, algunos civiles sufrieron en el proceso, pedazos de metal volando por todos lados, mi propósito era mover la HUMVEE hacia la canalización que estaba cerca de nosotros y salir de ahí, aquella bestia no se dejaba mover y los carros bloqueando el paso lo hacían mas difícil. 80 metros y avanzando, pensábamos que unos veinte habían caído ya, jale otro tirón del cigarro, mas balas salieron a toda velocidad, tiros largos y sin precisión, simplemente tenían el propósito de destruir lo que estuviera cerca de nosotros, el forcejeo con el carro no daba resultados.

60 metros y avanzando, ya los podíamos ver, eran esas cosas, lo sabíamos, no ocupábamos verlo, pero el hacerlo hizo que nuestras mentes y corazones trabajaran el doble de rápido, seguí forcejeando con el carro mientras hartaba al cigarro con colores naranjas y rojos, las balas no dejaban de volar, pedazos de todo flotando en el aire, carros destrozados, huesos, carne, piel, metal, esto se volvía un infierno y no paraba.

40 metros y avanzando, tome un rifle que estaba a mi lado y solté una ráfaga a los mas cercanos, los vi caer pero no estaba seguro si estaban finados o no, la ametralladora continuaba su violenta ráfaga sobre todo lo que se moviera, incluso creo que lo de pegarle a los civiles lo hizo a propósito pero a estas alturas ya no me importa, la sociedad esta a punto de colapsarse y esta es mi menor preocupación ahora.

20 metros y avanzando, nuevamente forcejee con aquella maquina y no logre mucho, todavía tenia problemas con los cambios y el bloqueo me seguía cortando el camino aunque no estaba lejos, pero tampoco cerca. Las balas se acabaron en la ametralladora, la mitad o menos había caído pero algunos se seguían levantando, si el infierno tiene rostro este es.

Sobre nosotros, y la maquina se movió de manera violenta, empuje todo lo que estaba a mi paso y salí de lado por la canalización, inclinados pero seguros, lentos pero firmes, aquellas criaturas infernales no pudieron seguirnos el paso, que bueno, realmente estaba agradecido por eso. Salimos de ahí lo mas rápido que se podía, en el proceso notamos que los muertos vivientes salían por las ventanas, en algunos casos eran metros y metros de distancia, se levantaban y caminaban, que terrorífico era ver todo esto; dejamos atrás todo aquello para nunca jamas regresar… espero.

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